El Héroe de las Mil Caras y el Influencer de las Mil Mentiras

El viaje del héroe de Campbell describe una transformación espiritual profunda. Sin embargo, figuras como Adrián Sáenz, Mark Tilbury o Grant Cardone crean relatos sospechosos que desvirtúan El Héroe de las Mil Caras, convirtiendo el mito en el "influencer de mil mentiras".

CREACIÓN DE CONTENIDO DIGITAL Y COMUNIDAD

Johanna Castillo

1/31/202616 min read

El viaje del héroe en la era digital y los influencers

El héroe de las mil caras se considera hoy una guía fundamental para el storytelling, pero no fue escrito con esa intención. Joseph Campbell no escribió el libro para enseñar a contar historias ni para crear personajes carismáticos. Su objetivo era antropológico y psicológico: entender por qué los mismos relatos aparecen una y otra vez en culturas distintas.

Para mi,resulta lógico que las historias mitológicas, religiosas o de cualquier tipo se parezcan entre sí, porque sus creadores somos los mismos: la humanidad. No provienen de un origen externo misterioso, sino de la mente humana enfrentada a las mismas preguntas fundamentales sobre la vida, la muerte, el sufrimiento y la trascendencia. No obstante, en la actualidad, el viaje del héroe no solo habita en los mitos y relatos antiguos, sino que ha sido adoptado y reformulado por influencers que buscan conectar emocionalmente con sus audiencias. Al ofrecer una estructura universal que ha inspirado narrativas exítosas a lo largo de la historia que hoy sirven de base para construir relatos con gran impacto emocional.

Figuras como MrBeast encarnan el arquetipo del héroe moderno: un personaje que enfrenta desafíos económicos , una familia disfuncional, es retraido raro y tiene problemas de salud ,sin embargo supera esos obstáculos y, a través de su éxito imita a un salvador como Jesus, comparte recompensas con su comunidad, generando admiración y fidelidad genuinas.

La creciente ola de “Héroes” disléxicos y perfiles problemáticos en las redes sociales

Joseph Campbell estudió el monomito o “viaje del héroe” como una estructura narrativa universal. Hoy, en el mundo digital, muchos influencers imitan esta estructura, presentándose como héroes con dislexia u otras condiciones para atraer emocionalmente a su audiencia. Aunque esto refleja mayor visibilidad de las neurodiversidades, también abre la puerta a narrativas ficticias y manipuladoras, favorecidas por la falta de regulación de las plataformas. Comprender el viaje del héroe ayuda a diferenciar entre historias auténticas y estrategias de manipulación emocional.

¿Qué es la dislexia y cómo influye en quienes la tienen?

(Shaywitz et al., 2000; Vender & Delfitto, 2025) Las dificultades fonológicas características de la dislexia persisten en la adolescencia y adultez, afectando la decodificación, velocidad y precisión lectora. Aunque intervenciones especializadas pueden mejorar algunas habilidades, los déficits centrales suelen mantenerse, confirmando la naturaleza neurobiológica de la dislexia.

En el mundo de las finanzas digitales, influencers como Mark Tilbury, Adrián Sáenz o el Grant Cardone mencionan su dislexia para generar empatía y construir relatos de lucha y superación. Esta narrativa convierte un proceso educativo y estructural en hazaña individual, ocultando redes de apoyo, privilegios y tiempo invertido. No obstante mantener la lectura, escritura y organización de ideas al nivel esperado, además de producir tres videos largos, podcasts o tutoriales diarios desde cero, es muy poco probable para un dislexico sin fatiga, ansiedad o sobrecarga cognitiva. Y que estos relatos se cuenten años después hace aún más cuestionable la “superación épica”, que depende más de planificación, edición y recursos que de un logro individual natural.

El héroe de las mil caras: mito, psicología y símbolo universal

Campbell  no propone un método para fabricar identidades carismáticas ni alienta a los lectores a construir máscaras con las que engañar a otros aparentando ser héroes. Muy por el contrario, su obra es una advertencia implícita contra la identificación superficial con el mito. Campbell no invita a parecer un héroe, sino a comprender el proceso simbólico que atraviesa la conciencia humana cuando busca sentido. Confundir el viaje del héroe con una estrategia narrativa para manipular emociones es, de hecho, una traición directa al espíritu del libro.

A partir del estudio comparado de mitologías, religiones y cuentos tradicionales, Campbell identifica una estructura recurrente: el monomito o viaje del héroe, compuesto generalmente por diecisiete etapas que describen la transformación interior del individuo. Estas etapas son:

1. Mundo ordinario: El héroe vive en su entorno habitual, ajeno al llamado que está por venir.

2. Llamado a la aventura: Surge un desafío o invitación que exige dejar la zona de confort.

3. Rechazo del llamado: El héroe duda o se resiste a iniciar la aventura.

4. Encuentro con el mentor: Aparece una figura guía que ofrece consejos o ayuda.

5. Cruzando el umbral: El héroe deja el mundo conocido y entra en uno nuevo y desconocido.

6. Pruebas, aliados y enemigos: Enfrenta obstáculos, forma alianzas y reconoce adversarios.

7. Acercamiento a la cueva profunda: Se aproxima al lugar o situación más peligrosa.

8. Prueba suprema: Enfrenta un desafío decisivo que pone a prueba su coraje y habilidades.

9. Recompensa (elixír): Tras superar la prueba, obtiene un conocimiento, poder o objeto valioso.

10. El camino de regreso: El héroe inicia el retorno al mundo ordinario.

11. Resurrección: Última prueba que implica una transformación profunda, casi una muerte y renacimiento simbólicos.

12. Regreso con el elixir: El héroe vuelve a su comunidad con un don o sabiduría que beneficia a todos.

Nota: Campbell sintetizó estas etapas en distintas versiones; la más común habla de 12 etapas, pero algunas interpretaciones y adaptaciones modernas amplían o subdividen estas fases hasta 17, detallando aspectos específicos del viaje.

Esta estructura aparece en relatos tan diversos como la vida de Jesús, el despertar de Buda, el éxodo de Moisés, el camino profético de Mahoma, las gestas de Ulises y Hércules, las historias de Las mil y una noches y los cuentos europeos de reyes, hadas, ogros, sapos encantados y princesas que rechazan destinos impuestos. La reiteración de este patrón no responde a una transmisión cultural lineal, sino a la existencia de símbolos universales que emergen del inconsciente humano.

La unidad detrás del mito: símbolos, opuestos y la búsqueda de la verdad universal

Joseph Campbell no se limita a comparar historias heroicas; su exploración aborda lo sagrado como experiencia psicológica. Recorre tradiciones diversas el nirvana budista, el gnosticismo, religiones africanas, Confucio, las parábolas de Jesús, los mitos griegos y las cosmovisiones precolombinas para mostrar que todas apuntan, bajo símbolos distintos, a una misma intuición: la unidad de los opuestos y la disolución del yo separado.

En el budismo, el nirvana representa la extinción de la ilusión de individualidad; los gnósticos hablan de un conocimiento interno liberador; y en religiones africanas, figuras hermafroditas simbolizan la totalidad que integra masculino y femenino, no la sexualidad literal. Este motivo reaparece en mitologías distantes: Viracocha en la tradición inca y Hermafrodito en la griega expresan la unión de principios opuestos, mientras que la ninfa Salmacis ilustra la fusión simbólica de cuerpos y conciencia. En textos gnósticos del evangelio de Tomás, Jesús habla de guiar a una mujer “para hacerla macho”, entendida como metáfora de trascender dualidades y alcanzar un estado de unidad original. La caída no es moral, sino psicológica: el surgimiento del ego y la separación del todo.

El viaje del héroe simboliza el retorno a esa unidad perdida, expresado como muerte y renacimiento. Parabolas de Jesús y enseñanzas de Confucio funcionan de manera similar: En Logion 3 del Evangelio de Tomás, Jesús dice:“El Reino de Dios está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y comprenderéis que sois hijos del Padre viviente.”Confucio dice “El hombre superior busca dentro de sí la rectitud; si es recto en su corazón, también lo será en sus acciones.”no describen hechos literales, sino que apuntan a una comprensión interna y armonía con la realidad.

Para Campbell, las religiones son máscaras culturales de una misma experiencia interior; tomadas como literales, generan dogma; entendidas como símbolos, son mapas hacia la trascendencia. Así, El héroe de las mil caras nos invita a ver que, detrás de mitos y rituales diversos, el verdadero destino del héroe es reconocer que nunca estuvo separado del mundo, alcanzando la unidad de los opuestos, el nirvana, la iluminación o la resurrección.

El héroe de las religiones: un arquetipo interior, no un salvador externo

La lectura conjunta de los mitos y religiones que Campbell entrelaza en El héroe de las mil caras conduce a una conclusión incómoda pero difícil de ignorar: ninguno de estos relatos existe de manera aislada ni posee una verdad exclusiva. Las historias se repiten, se transforman y se reflejan unas en otras porque cada cultura necesita creer en algo superior que otorgue sentido a la existencia. Sin embargo, cuando se comparan, los nombres cambian, pero la estructura permanece. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿quién es realmente el héroe de las religiones?

La respuesta que emerge es clara. No se trata de un individuo histórico único, sino de un arquetipo. El héroe religioso es un héroe de mil caras: una figura simbólica que probablemente nunca existió como persona concreta, pero que ha existido siempre como necesidad psicológica. No es un salvador externo que desciende del cielo, sino una imagen interior que permite al ser humano enfrentarse al miedo, al caos y a la muerte.

Esta idea fue expresada de forma directa por el cristianismo gnóstico primitivo. Para los gnósticos, el paraíso y Dios no estaban fuera del mundo ni reservados para el más allá, sino dentro de cada individuo. Textos atribuidos a Jesús, como la afirmación de que “el Reino de Dios está dentro y Fuera de vosotros”, apuntan a esta comprensión radical: lo divino no es una entidad separada, sino una dimensión interna de la conciencia. La salvación, entonces, no consiste en obedecer a una figura externa, sino en despertar a esa verdad interior.

Desde esta perspectiva, no hay un héroe único que salva a la humanidad, porque todos comparten el mismo origen simbólico. El mito no describe hechos literales, sino estados de conciencia. El héroe de las religiones no viene a rescatar al mundo desde fuera, sino a recordar al ser humano lo que ya es. Y es precisamente por eso que este héroe resulta tan poderoso como inexistente: no vive en la historia, sino en la mente y en la experiencia interior de quien escucha el mito.

El monomito como eje simbólico: del mito antiguo a 2001: Odisea del espacio

El monomito puede entenderse como un “monolito” simbólico: un eje que atraviesa la experiencia humana y marca los momentos de ruptura, transformación y trascendencia. Esta idea fue magistralmente reinterpretada en 2001: Odisea del espacio, donde el monolito no habla ni explica, pero provoca saltos evolutivos en la conciencia. Al igual que en el viaje del héroe, el monolito aparece cuando la vieja forma de ser ya no es suficiente.

Los mitos de muchas religiones reflejan patrones del viaje del héroe descritos por Joseph Campbell, y esto puede verse claramente al comparar figuras como Osiris, Jesús y Mahoma. Osiris es asesinado por Seth, y a través de la intervención de Isis y la lucha de Horus, experimenta muerte y renacimiento, estableciendo el orden cósmico. De manera similar, Jesús recibe el llamado de Dios, enfrenta tentaciones y la oposición de las autoridades, muere crucificado y resucita, ofreciendo salvación a la humanidad. Mahoma, por su parte, recibe la revelación de Dios a través del ángel Gabriel, enfrenta persecución y dificultades mientras difunde el Islam, y aunque no muere ni resucita en sentido literal, su vida y enseñanzas transforman la sociedad y consolidan un orden espiritual y social duradero. En los tres casos, se observa el esquema del héroe universal: un llamado a la aventura, pruebas y desafíos, guía sobrenatural, transformación y un legado que beneficia a la comunidad, aunque la forma de la muerte o renacimiento puede ser literal, simbólica o social.

Psicológicamente, el monomito cumple una función integradora. No promete éxito externo, sino una reorganización interna. El héroe es empujado fuera de la comodidad del mundo conocido, enfrenta la fragmentación del yo y, solo tras aceptar la disolución de su identidad anterior, puede acceder a una nueva síntesis. Esta dinámica refleja lo que Carl Gustav Jung describió como el proceso de individuación: la integración de los opuestos psíquicos en una totalidad más amplia.

Apoteosis: disolución del ego y trascendencia de los opuestos

Uno de los momentos más incomprendidos del viaje del héroe es la apoteosis. No se trata de glorificación personal ni de elevación narcisista, sino de lo contrario: la disolución del ego. En la apoteosis, el héroe deja de identificarse con su nombre, su historia y sus límites. Es el instante en el que comprende que los opuestos vida y muerte, luz y sombra, bien y mal— no son enemigos, sino manifestaciones de una misma realidad.

Campbell explica este momento desde la antropología y el simbolismo comparado, mostrando cómo las religiones representan esta experiencia mediante resurrecciones, iluminaciones o ascensos al cielo. La apoteosis cumple así una función psicológica esencial: romper la ilusión de separación. El héroe no se vuelve superior a los demás; se vuelve idéntico a ellos en un nivel más profundo.

En muchas religiones, la apoteosis del héroe se representa como un momento de trascendencia en el que el individuo se disuelve en una realidad mayor. Por ejemplo, en el cristianismo, la resurrección de Jesús simboliza la superación de la muerte y la unión con lo divino. En la mitología hindú, la iluminación de Buda refleja el despertar más allá del ego y el sufrimiento. Campbell señala que estas experiencias, aunque expresadas en formas distintas, comparten la misma esencia: la ruptura de la ilusión del yo separado y la realización de la unidad fundamental de todas las cosas. Así, la apoteosis no es un ascenso hacia la gloria personal, sino una profunda transformación interior que libera al héroe de sus limitaciones.

El símbolo universal y las religiones como máscaras

Tanto Campbell como Jung coinciden en que los símbolos religiosos no deben tomarse de forma literal. Las religiones son máscaras culturales de una misma experiencia interna. Cada tradición adapta el símbolo al lenguaje de su tiempo, pero la vivencia que señala es universal. Cuando estas máscaras se absolutizan, se convierten en dogmas(una creencia establecida como verdad incuestionable); cuando se comprenden simbólicamente, se convierten en puentes hacia la trascendencia.

Por eso El héroe de las mil caras no promueve la adopción de una identidad heroica, sino el reconocimiento de que toda identidad es provisional. El peligro surge cuando alguien utiliza el símbolo para inflar el ego en lugar de disolverlo, apropiándose del lenguaje del mito para obtener poder, simpatía o beneficio económico.

El loco de Gibran Khalil Gibran como arquetipo

En este punto, la obra de Campbell dialoga de forma natural con El loco(Khalil Gibran, 2020). Mientras Campbell ofrece la teoría, Gibran encarna la experiencia. El loco es un arquetipo fundamental: aquel que ha perdido sus máscaras sociales y, por ello, puede decir la verdad. No es un tonto, sino alguien que ha atravesado la apoteosis y ha regresado incapaz de mentir sobre la unidad de la existencia. El loco se vuelve loco cuando se despoja, no de la razón, sino de las máscaras. Al quedar expuesto, los otros aún disfrazados lo señalan, porque ya no se parece a ellos. Pero esa locura no es caída: es búsqueda. En sus parábolas, el loco no huye de Dios, lo persigue hacia adentro, hasta descubrir que aquello que buscaba afuera siempre habitó en él. Un eco silencioso del evangelio gnóstico: el Reino no está en otro lugar, sino en el interior de quien se atreve a mirarse sin velo.Gibran utiliza la metáfora y la poesía como espejos. Sus textos no explican: reflejan. En ellos, el ego se disuelve no por análisis, sino por reconocimiento emocional. El lector se ve a sí mismo en el loco, del mismo modo que el héroe, tras la apoteosis, se reconoce en todos los seres.

Parábola y verdad universal: antropología y poesía como caminos convergentes

Campbell y Gibran exploran la misma verdad universal por caminos distintos. Campbell lo hace desde la antropología, la mitología comparada y la psicología; Gibran, desde la poesía y la parábola. Ambos coinciden en que las grandes narrativas religiosas no describen hechos históricos aislados, sino estados de conciencia. Ambos entienden que la verdad no puede transmitirse de forma directa, sin rodearse de símbolos, historias y metáforas que permitan al lector o al oyente llegar por sí mismo.

En este sentido, el héroe del monomito y el loco de Gibran son dos expresiones del mismo arquetipo: aquel que ha visto más allá de la máscara y ya no puede volver a habitarla.

El mito como espejo y no como máscara: una crítica a la heroicidad en la cultura influencer

Usar El héroe de las mil caras como manual para fabricar relatos heroicos falsos no es una mala lectura, sino una inversión completa de su significado. El mito no sirve para engañar a otros, sino para desenmascararse a uno mismo. Quien usa el lenguaje del héroe para construir una identidad inflada no ha atravesado la apoteosis; se ha quedado atrapado en la antesala del mito.El héroe auténtico desaparece en la experiencia. El impostor necesita ser visto. Y esa diferencia, aunque sutil, es la que separa la trascendencia de la farsa.

Campbell describe un proceso interior: llamada, cruce del umbral, pruebas, muerte simbólica, apoteosis y retorno transformado. El objetivo no es construir una identidad heroica visible, sino destruir la ilusión del yo separado. El héroe, tras la apoteosis, ya no necesita ser héroe.

Por ejemplo: MrBeast sí reproduce muchas etapas externas del viaje: comienza desde la carencia, cruza umbrales de riesgo económico, supera pruebas cada vez más extremas, muere simbólicamente en fracasos tempranos y regresa con “el elixir” en forma de dinero, impacto social y reconocimiento. En términos narrativos, su historia encaja perfectamente en el esquema campbelliano. Pero la diferencia clave: el viaje de MrBeast no culmina en la desaparición del yo, sino en su expansión. La apoteosis, en Campbell, es la disolución del ego; en MrBeast es su amplificación constante. No hay renuncia al héroe, sino su repetición infinita. Cada retorno no cierra el ciclo: lo reinicia con una apuesta más grande, una visibilidad mayor y una identidad más consolidada.

MrBeast no usa el mito para engañar de forma explícita, pero sí lo usa como arquitectura de marca, no como vía de autotrascendencia. El mito, en Campbell, sirve para desenmascararse; en la cultura influencer, para optimizar la máscara.

Por qué los influencers no son héroes (según Campbell)

El viaje del héroe: transformación y verdad interior

El héroe del monomito no busca reconocimiento externo, sino que responde a un llamado interno. Su viaje implica atravesar miedo, duda y la pérdida de la identidad previa; descender a la oscuridad, enfrentar pruebas y morir simbólicamente para renacer transformado. El regreso no es para obtener gloria personal, sino para entregar un conocimiento, una verdad o un don a la comunidad.

Esta idea está profundamente influida por la psicología analítica de Carl Gustav Jung, quien explicó que los mitos representan arquetipos universales del inconsciente colectivo. El héroe convive con otros arquetipos como la Sombra, el Viejo Sabio, el Embaucador y el Impostor, y Jung advirtió que la falta de integración consciente de estos puede generar distorsiones patológicas.

Héroe auténtico vs. impostor: la máscara y la verdad

La diferencia esencial entre el héroe arquetípico y su simulacro moderno radica en la autenticidad del proceso. El héroe no usa su sufrimiento como mercancía ni la vulnerabilidad como estrategia; su transformación precede al relato. En cambio, el impostor construye una máscara que imita el lenguaje del viaje heroico sin atravesar sus pruebas reales. Mientras el héroe vacía su ego para buscar la verdad interior, el impostor lo infla para obtener simpatía, adhesión y poder.

Jung describiría esto como una identificación inflada con el arquetipo, que no conduce a la integración sino a la manipulación.

El embaucador digital y la falsa épica

En la mitología clásica, el embaucador figuras como Hermes o Loki— es ambiguo: capaz tanto de revelar como de engañar. En el entorno digital actual, este arquetipo reaparece en creadores de contenido que se presentan como héroes autodidactas, incomprendidos o superadores de adversidades, pero cuya narrativa está diseñada para generar confianza emocional y suspender el juicio crítico.

El caso de Adrián Sáenz ilustra esto: un relato de supuesta discapacidad, como la dislexia, que funciona como falsa vulnerabilidad para atraer empatía mientras promueve inversiones de alto riesgo como Leviatán. La épica personal se convierte así en un instrumento de persuasión económica.

Antihéroe, impostor y sombra

Es crucial no confundir al impostor con el antihéroe. El antihéroe es imperfecto, contradictorio y moralmente ambiguo, pero nunca falsea su camino ni disfraza su sombra de virtud. Por el contrario, el impostor simula constantemente y niega su sombra, que termina proyectándose sobre sus seguidores. Jung afirmaba que aquello que no se integra conscientemente emerge destructivamente desde el inconsciente, y en estos casos suele manifestarse como fraude o decepción colectiva.

El mito en la cultura digital: de liberación a marketing emocional

Campbell sostenía que el mito auténtico tiene una función liberadora: permite reconocer la propia sombra, superar límites y reintegrarse a la comunidad con nueva conciencia. Sin embargo, en la cultura de plataformas, el viaje del héroe se ha reducido a una plantilla de storytelling que busca maximizar atención, lealtad y monetización.

El mito ha dejado de ser un mapa del alma para convertirse en un guion de marketing emocional. El verdadero héroe regresa transformado para servir; el impostor nunca regresa, porque su identidad depende de permanecer en escena sosteniendo una máscara que debe ser validada constantemente.

Héroes que nunca cruzaron el umbral

Así, proliferan héroes que nunca cruzaron el umbral. Sus relatos prometen iluminación, libertad financiera o conocimiento oculto, pero carecen del sacrificio y la verdad interior que definen el monomito. Frente a ellos, El héroe de las mil caras permanece vigente no como inspiración superficial, sino como advertencia: quien usa el mito para engañar termina atrapado por él, convertido no en héroe, sino en sombra.

BIBLIOGRAFÍA:

Joseph Campbell. (1949). El Héroe de las mil caras ~ Audiolibro parte 1 ~ [voz humana] [Video recording]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=xGfDISxru-s

Khalil Gibran. (2020). Khalil Gibran - El Loco (Audiolibro Completo en Español) “Voz Real Humana.” Alfred A. Knopf. https://www.youtube.com/watch?v=vmAaDmygqcs

Shaywitz, S. E., Fletcher, J. M., Holahan, J. M., Shneider, A. E., Marchione, K. E., Stuebing, K. K., Francis, D. J., Pugh, K. R., & Shaywitz, B. A. (2000). Persistence of dyslexia; the Connecticut Longitudinal Study at adolescence SALLY A SHAYWITZ ET AL. Paediatrics (1999) 104: 1351–9 Autoría. Wiley Online Library (Journals), 435–502. https://doi.org/10.1017/S0012162200000931

Vender, M., & Delfitto, D. (2025). Bridging the Gap in Adult Dyslexia Research: Assessing the Efficacy of a Linguistic Intervention on Literacy Skills. Annals of Dyslexia, 75(1), 42–70. https://doi.org/10.1007/s11881-024-00314-x